Balenciaga Spanish Master


 Nacido en un pueblo de pescadores vascos en 1895, Balenciaga abrió su casa de alta costura en París en 1937 con gran éxito. Pero nunca se olvidó de España, donde pasó 20 años trabajando como modista antes de huir de la guerra civil española y pasar a Francia.

Ayer se le rendía culto una vez más, con la apertura de la muestra “Balenciaga: Spanish Master”  en el Instituto Español Reina Sofía, New York.

Bowles, (Comisario de exposición y editor de Vogue en Europa), ha seleccionado más de 70 piezas de la Cámara de Balenciaga en París y el Instituto Español Reina Sofía, lugar para el show.

La exposición abarca la trayectoria del diseñador desde la década de los años 30 a los 60, década en la que el diseñador se hizo más abstracto, culminando, con un conjunto de noche glorioso, mi favorito, resueltamente moderno con volantes que enmarcan la cabeza, (1967). Bowles, cree que con este modelo se remonta al traje de la duquesa de Alba en el famoso retrato de Goya 1797, otros ven su relación con las pinturas abstractas también de Goya, algo más tardías.


Es fácil ver inspiración que el maestro encontró en tiempos pasados españoles, en piezas como el cloqué seda bronce y vestido de cóctel (1966) que es paralelo a la ropa usada en la corte española, en el abrigo de noche de seda escarlata otomana (1954) que podría haber llevado algún cardenal español o en el bolero de terciopelo granate con bordados de aviación (1947) que recuerdan a la malevolencia de la vida de torero.

A la cita de ayer, acudieron diseñadores como Óscar de la Renta, Carolina Herrera y Narciso Rodríguez, que se declararon seguidores de Balenciaga.

"Balenciaga y Chanel revolucionaron la moda. Liberaron a la mujer de muchas cosas, como el corsé. Tuvieron una influencia que todavía perdura porque lo que establecieron todavía es válido. Hay mucha ropa en esta colección que la gente podría ponerse hoy, sin que fuera considerada vintage", dijo Óscar de la Renta.


En el acto estuvo Jaime de Marichalar, de profesión frustrada: modisto fashonista, (la casa real española todavía llora su perdida ya que la infanta Elena se ha quedado sin asesor de compras y estilismos),  la Reina y asesor no se saludaron, al menos en público.

 Cuando Balenciaga murió en 1972, Women's Wear Daily publicó su obituario como  
"El rey ha muerto” pero continua más vivo que nunca.


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